EL HURACAN SANDY
Menos de tres días después de que Sandy llegara a la Costa Este de los Estados Unidos, Iain Murray, del Competitive Enterprise Institute, culpó a la resistencia de los neoyorquinos a las tiendas de grandes superficies de las desgracias a las que estaban a punto de enfrentarse. Escribió en Forbes.com que la negativa de la ciudad a aceptar a Walmart (cadena de grandes almacenes baratos célebre por su hostil política laboral) hará mucho más dura la recuperación: "Las tiendas de mamá y papá no pueden hacer lo que las grandes superficies en estas circunstancias".Avisó también de que si el ritmo de reconstrucción resultaba ser lento (como suele suceder a menudo), en ese caso habría que culpar a "disposiciones prosindicales como la Ley Davis-Bacon", en referencia al decreto que exige que a los trabajadores de proyectos públicos se les pague, no el salario mínimo sino el preponderante en la región.
Ese mismo día, Frank Rapoport, un abogado que representa a varios contratistas multimillonarios de los sectores de la construcción e inmobiliario saltó a la palestra para sugerir que muchos de los proyectos de obras públicas no deberían ser en absoluto públicos. Por el contrario, los gobiernos cortos de fondos deberían inclinarse por sociedades público-privadas, conocidas como "P3s" en los EE.UU. Eso quiere decir carreteras, puentes y túneles reconstruidos por empresas privadas que podrían, por ejemplo, instalar peajes y quedarse con los beneficios. Estos acuerdos no son legales en Nueva York o Nueva Jersey, pero Rapoport cree que eso puede cambiar. "Ha habido algunos puentes maltrechos en Nueva Jersey que necesitan recambios estructurales, y eso va a ser muy caro" declaró a The Nation. "Así, bien puede suceder que el gobierno no tenga el dinero necesario para reconstruirlos como debe ser. Y ahí es donde aparece el P3."
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